Las dos terceras partes de los pobres del mundo son
agricultores en países de menor desarrollo. Estos sectores tienen alto riesgo
de vivir con inseguridad alimentaria porque en esos países la agricultura
aporta el 55 % de los empleos y la mayor parte de los ingresos proviene de las
exportación de materias primas. Por eso las políticas comerciales que se
establecen a escala mundial, las caídas de los precios de las materias primas
y, en términos generales, la evolución de comercio mundial influyen en la
inseguridad alimentaria de sus poblaciones.
Por otro lado, la
mayoría de los agricultores de los países menos desarrollados no pueden
competir con las importaciones subsidiadas de productos provenientes de los
países desarrollados. Todos estos procesos actúan disminuyendo el poder
adquisitivo de millones de agricultores, lo que limita en consecuencia, el
acceso de los alimentos. De esta forma, el problema de la alimentación ha
pasado a ser un problema político además de económico, y surge como concepto la
soberanía alimentaria. Este concepto
hace referencia al derecho que tienen los pueblos y las comunidades a decidir soberanamente sobre todo lo que
tiene que ver con sus alimentos: cómo quieren
producir, qué quieren comer, qué hábitos es importante fomentar, lo que
no significa no tener en cuenta lo que ocurre en el resto del mundo, sino que
se trata de incentivar a que puedan decidir soberanamente, sin presiones.
Estamos viviendo en Latinoamérica un nuevo periodo. Después
de la hegemonía neoliberal de los 90, lo que se ve en casi todos los países es
la recuperación de la importancia del papel del Estado como ente planificador.
No hablamos más del Estado todopoderoso, como lo hemos visto en el pasado.
Surge la necesidad entonces de que el Estado recupere su
rol, ya sea en la regulación de los mercados, en la formulación de políticas
públicas, en la orientación en la forma de producir, comercializar y
distribuir.
Lo cierto es pensar si es que existe realmente la soberanía
alimentaria. Pues no, bajo mi punto de vista en un mundo neoliberal donde todo
te lo imponen hasta la forma de vestir es imposible tener un soberanía
alimentaria, y mucho menos en el ámbito de la producción agraria y ganadera, ya
que son dos elementos importantes y que mueven el mercado mundial porque
alimentan al mundo.
Bibliografía: Geografía en el mundo y la globalización, Santillana, Unidad 10
Bibliografía: Geografía en el mundo y la globalización, Santillana, Unidad 10
gracias me sirvio <3
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